El Ingeniero Hernández
recibió una carta de su cliente más grande. En la carta se le requería que su
empresa como proveedora de partes automotrices debería certificarse bajo la
norma ISO9001, para garantizar la calidad de los productos de plástico que la
fábrica del Ing. Hernández surte a una de las armadoras de su cliente. En la
carta se le indicaba que recibiría visitas de inspección así como el
cumplimiento de algunos requisitos adicionales, como sellos o etiquetas de
inspección de las autopartes, así como los registros correspondientes, los
cuales podrían se solicitados a varias veces durante la vigencia del contrato;
también se le invitaba a una serie de cursos de calidad a los que los
proveedores de la armadora deberían asistir para conocer los requisitos o
ayudarlos a certificarse.
Años anteriores el Ing.
Hernández intentó certificar su negocio, así que decidió que no seguiría la
certificación, decidió que no le interesaba pues en aquella ocasión, el
intentar certificarse, le produjo más problemas que beneficios, se limitó a
hacer bien las cosas y cumplir con las cláusulas de los contratos. El riesgo de
“perder” a su cliente más grande al negarse a perseguir una certificación no
cambió su decisión.
Para algunas empresas el obtener una certificación puede ser
laborioso, implica modificar y
actualizar procesos, nombrar responsables, llevar registros y sobre todo
someterse a las auditorias y revisiones de tal forma que a veces parece que el
negocio solo está trabajando para mantener la certificación. Esto se debe primordialmente
al entendimiento general de la norma correspondiente, pero sobre todo a la
forma en la que se realiza la certificación , la cual es decir, la norma
permite certificar solo uno o dos procesos del negocio, también existe la
creencia generalizada de que la certificación ISO9000, por ejemplo, mejorara
inmediatamente la calidad de los productos; incluso hay empresas que persiguen
la certificación como elemento de mercadotecnia o tan solo porque aspiran
integrase a nuevos mercados.
Sin duda la agilidad para implementar un Sistema de Gestión
de Calidad (SGC) depende de la propia motivación del negocio, de tal modo que
aquellos que deseen la certificación por el mero hecho de mejorar, independientemente
de todo el trabajo adicional, le encuentran mayor utilidad y beneficios.
Ahora bien, para que una certificación genere beneficios es
necesario comprender qué es lo que está pidiendo la norma. En el caso de la
norma ISO 9000, lo primordial es entender que todo gira alrededor de los
requisitos de los clientes, los registros o evidencia de su cumplimiento y la
aplicación de acciones de mejora cuando existen desviaciones o incumplimiento
en los requisitos del cliente, es necesario comprender que la certificación no
garantiza la calidad de los productos o servicios que se proporcionan, sobre
todo si estos elementos no están registrados como un requisito de los clientes.
Se debe comprender que los cambios y las mejoras solo se logran a través de un
proceso de mejora continua, el cual para efectos de una certificación debe
quedar evidencia de su aplicación y sus resultados.
Por otro lado, existen industrias que por convención exigen
una certificación por parte de los proveedores para que sean considerados como
tales, esto inicia cuando al presentarse
una desviación de los requisitos, la industria diagnóstica que ésta ocurrió por
la falla de alguno de los suministros, ya sea en calidad, tiempo de entrega o
cantidad; las acciones para corregir esta desviación recaen en los proveedores,
y la solución más sencilla para la industria es solicitar la certificación a
sus proveedores.
Sin embargo, existen negocios para los que una certificación
implica una inversión en esfuerzo y recursos que no estaban considerados. En
estos casos, las empresas podrían crear su propio Sistema de Gestión de
Calidad, el cual podrá, basado en una certificación permitiría a las empresas
mantenerse en el juego. Es decir, no se requiere todo el recorrido que exige
una Norma ISO para poder cumplir con los requisitos de los clientes. Como ya se
había comentado, puede bastar con los registros y un proceso de seguimiento a
las desviaciones detectadas y sobre todo, mantener la documentación adecuada. No
se trata de partir una norma y cumplir solo con una parte, consiste en detectar
qué elementos son indispensables para cumplir con los requisitos de los
clientes, de tal modo que se pueden ir añadiendo los procesos que vayan
siendo necesarios.
¿Te interesa Implementar tu Propio Sistema de Gestión de Calidad?
Comentarios
Publicar un comentario
Escribe tu comentario